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  • Matilde decide vivir

    Sinopsis

    “Luego del éxito de Matilde debe morir, una de las novelas más leídas en 2020, vuelve Cristian Acevedo para demostrarnos que, muchas veces, el final de una historia puede ser tan solo el principio. Preste mucha atención, querido lector. Hablemos de magia. Específicamente del tercer y último acto de la prestidigitación: el prestigio (del latín praestigium: engaño, truco, artimaña). Luego de haber desaparecido al conejo, después de haber cortado en tres partes a la asistente, el Prestigio exige que el conejo vuelva; el tercer acto también debe traer de vuelta a la asistente, que deberá estar sana y salva, y sonreír frente al público ahora sí extremadamente fascinado. Lo que leerá a continuación forma parte —o procura hacerlo— de la literatura y de la magia. Al llegar al final, usted habrá sido testigo de un acto de prestidigitación. ¿Podrá evitarlo? Tal vez. En ciertas oportunidades, uno logra ver las cartas bajo la manga del prestidigitador, los hilos del ilusionista. Sólo que eso ocurre muy pocas veces. Si esa es su intención, deje este libro donde estaba y escoja otro. Está en todo su derecho. Ya estamos grandes para trucos de magia, ya no nos atraen los juegos, mucho menos las mentiras y la pedantería. ¿Está prestando atención, querido lector? Que comience el acto… ”

     

    S/ 69.00
  • Todas las vidas de Eva Ki

    Tenemos una única manera de alcanzar la inmortalidad: permanecer en la memoria de nuestros seres queridos. Hijos, esposos, amigos, nietos. Sin embargo, esa memoria es siempre endeble y perecedera, de modo que igual estamos condenados al olvido, a la desaparición definitiva. Así son las cosas. Pero toda regla tiene una excepción. Lo que intenta esta novela es contar esa condición excepcional, que no es otra cosa que la memoria de nuestra querida Eva Ki. Ella se confiesa capaz de conservar los recuerdos de muchas de sus vidas pasadas: una vida en Persia, en la que, durante mil y una noches, le contaba historias a su esposo el rey Sahriyar; la vida con su madre favorita, con quien vivió apenas trece años; la vida en Salem, en la que amó mucho a Elisabeth, a quien colgaron tras ser acusada de brujería. A los setenta y tres años (si solo contamos los años de este ciclo), son muchos los recuerdos que Eva Ki atesora de sus vidas anteriores. Y si ha decidido publicarlos, no se debe a un acto de mera vanidad, sino a aquello que hemos señalado al comienzo de este texto: que si queremos que no nos olviden, debemos poblar de recuerdos la memoria de los nuestros. Que si anhelamos que los nuestros no desaparezcan, debemos recordarlos a diario: tal vez evocar un viaje juntos, una carcajada hace tiempo, una película, una resaca, un cumpleaños. Pugnar porque no se esfumen de nuestra memoria aquellas personas que amamos y que deseamos que vivan para siempre. Eso mismo hace Eva Ki este libro. Aunque puede que se trate nada más de los delirios de una anciana que, sobre todas las cosas, conoce el antiquísimo arte de inventar historias.

    S/ 70.00